El agua es un compuesto esencial para el desarrollo de la vida. Sólo el 0,6 % de agua existente en el planeta es directamente consumible por las personas.
En cada ducha el consumo de agua oscila entre 18 y 25 litros por minuto. No es difícil imaginar el gasto de agua que consumimos puesto que una vez la usamos no cronometamos el tiempo.
Con un economizador PERLAQUA se disminuye hasta un 50 % del consumo utilizado sin perder la sensación de presión. Por tanto, estos dispositivos instalados en todos los grifos de la casa puede suponer hasta una reducción en dinero de la mitad de sus facturas. Además, cuando se trata de agua caliente el caudal que debemos calentar supone también un gasto energético importante.
Estos dispositivos se montan muy fácilmente puesto que tan sólo hay que roscarlos en los grifos que disponemos. Eso si, debemos atender al tipo de rosca que tienen, pero en general, los grifos de los baños son de rosca interna por lo que requieren el economizador de rosca externa y en las griferías de cocinas más viejas de rosca externa, requieren el economizador de rosca interna. En las duchas no hay duda alguna puesto que están estandarizadas.
Los economizadores se distinguen de los reductores de caudal que sólo reducen el volúmen de agua porque mantienen la sensación de volumen y presión. Es un dispositivo único porqué a esta reducción del caudal de agua le añade aire. Este aire mezclado con el agua se introduce a presión por el efecto físico Venturi y mantiene la sensación de volumen. No sólo reduce el flujo de los grifos sino que también produce un agradable bienestar que podría compararse a un delicado hidromasaje. La boquilla y el difusor, piezas interiores de la válvula, consiguen un aumento de la velocidad de circulación del agua y una depresión que facilita la entrada de aire por aspiración. La mezcla del agua con el aire produce un efecto mejorado, particularmente notable en la ducha donde se consigue una sensación de agua espumosa debido a las burbujas de aire en suspensión.